El violeta es un cómic de la editorial Drakul, cuyos autores son Marina Cochet, Juan Sepúlveda Sanchis y Antonio Mercero

El violeta: el cómic que cuenta la represión de los homosexuales en el franquismo

En la Valencia de 1955, Bruno vive su homosexualidad a escondidas. En ei cine Ruzafa, donde se encuentran muchos gays de la ciudad, es detenido por la Policía, y consigue salir gracias a los contactos de su padre. Sin embargo, su amor Julián tendrá peor suerte y terminará en los campos de concentración de Tefía (Fuerteventura). Con el tiempo, Julián regresa, pero Bruno, muy presionado por su familia, ha tomado otro rumbo…

El violeta (editorial Drakul) es una novela gráfica de Marina Cochet, Juan Sepúlveda Sanchis y Antonio Mercero que relata a través de la ficción una historia real: la de los muchos gays españoles que sufrieron la represión del franquismo. Además del dolor interno, en El violeta conocemos los trabajos forzados a los que eran sometidos en Tefía, o nos fijamos en la vida de las mujeres que se casaron con ellos para mantener las apariencias. Un testimonio histórico muy necesario para reivindicar a una parte del colectivo.

Portada del cómic El violeta, de Marina Cochet, Juan Sepúlveda Sanchis y Antonio Mercero

Con El violeta cubro el punto 6 (un cómic) del Reto de Lectura LGBTQ+ de 2019, una iniciativa para leer y dar visibilidad a libros, autores, autoras y editoriales del colectivo LGBTQ+. Es el tercer libro del que hablo en el blog tras Armarios y fulares, de Ruth Ibáñez, y Patricia sigue aquí, de María Mínguez Arias. Si quieres sumarte al reto, te esperamos en Goodreads. Mientras tanto, he charlado con Juan y Marina para que te cuenten más sobre esta novela gráfica y te animes a leerla.

Juan Sepúlveda Sanchis, coguionista de El violeta

Juan Sepúlveda Sanchis nació en Valencia. Además de trabajar como ingeniero informático en Canadá, es guionista y escritor. Su obra incluye novelas y cómics, y pronto estrenará un documental:

It stops here – Trailer from juan sepulveda sanchis on Vimeo.

El cómic El violeta

¿Cómo llegas a una historia como la de El violeta?

Llegué leyendo testimonios, estadísticas e informes policiales sobre la persecución que sufrieron los homosexuales durante la historia de España. Ahí fue cuándo me di cuenta de que habían sido los grandes olvidados durante las reivindicaciones que se hicieron en la Transición y cómo su historia quedó olvidada. Lo triste es que aún hoy en día algunos grupos políticos siguen ninguneándolos y otros solo buscan la foto para ganar votos. Falta voluntad política para muchas cosas. En concreto me gustaría que en las escuelas los niños conozcan su historia y se les eduque en el respeto al colectivo.

El violeta es un cómic coescrito por Juan Sepúlveda Sanchis

¿Cuánto de real y de ficción hay en ella? Está ambientada en Valencia, una de las protagonistas lleva el nombre de tu tía…

Por desgracia todos los abusos que se retratan en el tebeo los saqué de testimonios reales que después ficcioné, por lo que es una historia de ficción. Pero con El violeta se empatiza tanto con los personajes que acaban por convertirse en personas reales de nuestro imaginario. ¿Quiénes fueron? Es lo que nos pregunta mucha gente. Pero Bruno, Julián, Aguado… son una representación de los homosexuales que se jugaron la vida para que hoy los jóvenes pertenecientes al colectivo LGTB puedan andar por la calles españolas sin miedo. El violeta no es una historia de héroes, es una historia de españoles que fueron acorralados por su condición sexual y tuvieron que sacar su valentía e instinto de supervivencia para sobrevivir. Con sus luces y sus sombras, el cómic narra cómo cada personaje utiliza una forma diferente de esquivar al régimen.

¿Cuáles fueron tus fuentes de documentación para el guion?

La realidad siempre supera la ficción. Mucha gente me dice: “Juan, tú cómic es muy fuerte, es terrible lo que tuvo que pasar esa gente”. Pues bueno, si lees los testimonios de los expresos sociales o conoces a miembros de su asociación es fácil comprobar cómo las torturas que sufrieron son mucho más terribles que las del cómic. Y que las secuelas psicólogicas aún las sufren cincuenta años después.

El violeta: un trabajo de varios años

El proceso hasta verlo publicado fue muy largo, de varios años, y con sobresaltos (cambios de editor, de dibujante…). ¿Cómo ha sido la recepción y cómo te sientes después de tanto tiempo?

El éxito de El Violeta nunca lo he vivido con ninguno de mis proyectos anteriores. El año pasado se publicó la primera edición y en dos meses ya se había agotado y se acumulaban los pedidos. El editor estaba estresado, jaja. Esto por desgracia es algo muy muy raro que pase con un cómic. Desde entonces no hay semana que no estemos Marina y yo hablando en la radio o haciendo entrevistas de prensa escrita. Un interés que compensa con creces todo el esfuerzo y sobresaltos que llevó la publicación milagrosa del cómic.

Una página del cómic El violeta

Pero de todo ello me quedo con el agradecimiento que recibimos de la comunidad LGTB. Hace unos meses en una presentación del cómic en Valencia se nos acercó un hombre de setenta años. Nos dijo que había salido del armario hacía cinco. Había tenido mujer e hijos. Nos sentimos como si Bruno, el protagonista del cómic, se hubiera acercado a darnos las gracias. Escuchando su testimonio pudimos ver en su mirada pudimos el terror que pasó durante el franquismo. Un miedo y un dolor que solo los que han sido perseguidos por su condición sexual podrán realmente entender. Nosotros solo somos los autores de un cómic y unos privilegiados, porque nadie persigue u ofende a los heterosexuales en la sociedad.

Marina Cochet, dibujante de El violeta

Marina Cochet (Aix-en-Provence, Francia) es ilustradora y grabadora. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, El violeta es su primera novela gráfica.

El violeta es un cómic dibujado por Marina Cochet

¿Cuáles fueron tus fuentes de documentación para el dibujo?

Hice mucha investigación por internet para todo tipo de imágenes que pudieran servirme para ambientar la época y el lugar. Pero me encontré con que para ciertas localizaciones no había casi nada, como el interior de cárceles, comisarías, lugares de ambiente, parques, el puerto… Tuve que fusionar en mi cabeza lo que había encontrado, con mi imaginación o recuerdos. Para personajes, objetos, mobiliario y ropa, había algo más, pero también tiré de recuerdos de viejas pelis y documentales. Lo único que me dio Juan fueron unas imágenes de los barracones de Tefía en la actualidad y unas fotos de su tía y de la tienda de turrones.

¿Cómo trabajasteis Juan y tú el color, las tonalidades…?

Juan me dio indicaciones en el guión de dónde y cuándo se desarrollaban las escenas, pero me dio libertad total para ambientarlas, en ningún caso me sugirió cambio alguno; coincidimos bastante. Tenía que tener un tono general un poco oscuro en ciertas partes para dar más dramatismo a la situación. Aunque tiene partes muy luminosas y coloridas. Y si te fijas, la meteorología o el color de la escena/viñeta suele coincidir con el estado de ánimo del personaje. Cuando me imagino esa época, tiendo a pensar en blanco y negro por las referencias visuales que nos deja la historia; es difícil colorear el pasado, pero así es como lo imagino.

Juan y Marina responden juntos sobre El violeta

¿Qué cómics, novelas gráficas u otros libros recomendarías a las personas a las que ha gustado El violeta?

Marina: Creo que El violeta es bastante único en su especie, y en la variedad está la riqueza. Así que recomendaría variar de género y estilo, irte a una tienda de cómics y hurgar hasta enamorarte del más insospechado.  Cuatro al tuntún que me han gustado mucho (actuales o no):

Juan: Yo como canadiense recomendaría Long Read Hair, de Meags Fitzgerald, una autora que tuve la suerte de conocer en el TCAF de Toronto.

¿Os encontráis ahora en algún otro proyecto literario LGBTQ+?

Marina: No. Ando buscando otro proyecto que me inspire, quizá algo más fantástico y experimental, de ciencia ficción, de humor… Entretanto, estoy preparando una exposición de dibujo. A ver qué sale este año.

Juan: El Pasaje Begoña de Torremolinos (Málaga) sé que tiene detrás una muy buena historia. El problema es que necesito el apoyo de una editorial o una institución para sacarlo adelante. Yo tengo un sueldo para vivir, pero los dibujantes no viven del aire, por lo que me cuesta mucho tiempo y esfuerzo conseguir apoyos para sacar historias adelante. ¿Algún productor en la sala?

Si quieres leer más cómics gays como El violeta o con otros personajes LGBTQ+, únete al Reto de lectura LGBTQ+ o suscríbete a mi blog

Todas las imágenes son de la web de la editorial Drakul.

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