Patricia sigue aquí, de María Mínguez Arias: una novela lésbica que nos enfrenta a la memoria digital

por | May 5, 2020 | Libros LGBT | 0 Comentarios

Patricia ha fallecido, y Lesly, su pareja, intenta gestionar la pérdida en un momento en el que ambas habían decidido ser madres (Lesly estaba tomando ya las vitaminas prenatales). Es 2008: en las calles, la Proposición 8 ha tumbado el matrimonio homosexual en California, y el estallido de la burbuja inmobiliaria comienza a afectar a los más humildes: Lesly lo sabe bien porque trabaja en una fundación que los ayuda con los desahucios. Y por si todo esto fuera poco, Patricia no termina de irse: está codificada en sus correos electrónicos y sus conversaciones de MSN Messenger.

Patricia sigue aquí (editorial Egales), de María Minguez Arias, fue mi segundo libro para el Reto de Lectura LGBTQ+ de 2019. Con él cumplí el punto 11, una novela escrita por una mujer lesbiana o bisexual. Cuando oí hablar de Patricia sigue aquí (gracias a la propia María), me sorprendieron algunas de sus semejanzas con Revolución en la Red, mi primer libro de relatos. Ambos comparten la preocupación por la memoria digital y el rastro que dejamos en internet. Como dice María, su novela es “una reflexión sobre la digitalización extrema de nuestras vidas, y en concreto, sobre sus efectos en el proceso de duelo”. Como curiosidad, está ambientada en Estados Unidos, como mi primera lectura de aquel reto: Armarios y fulares, de Ruth Ibáñez.

Pero Patricia sigue aquí es mucho más, porque en él hay varias tramas en las que acompañamos a esa Lesly en duelo. Gracias a la novela también conocemos a la comunidad LGBTQ+ californiana que se levantó contra la Proposición 8 y recordamos cómo fue el comienzo de la crisis económica más grande desde 1929. Para quienes busquen personajes e historias diversas, Patricia sigue aquí presenta, además, una pareja de mujeres lesbianas interraciales.

Tienes más opiniones sobre Patricia sigue aquí en Amazon, donde también puedes comprarlo, y Goodreads. Y al igual que hice con Ruth Ibáñez, le he pedido a María que nos cuente más sobre su primera novela con personajes lésbicos.

María Mínguez Arias, autora de Patricia sigue aquí

De padre español y madre estadounidense, María Mínguez Arias nació en Madrid y creció en Azuqueca de Henares (Guadalajara). Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. Traductora certificada por el UC Berkeley Extension Program, emigró a Estados Unidos con 25 años: “Tras varios años de trabajos periodísticos esporádicos, y de haber hecho un poco de todo con condiciones bastante precarias (parecen no haber cambiado mucho las cosas), me resultó bastante natural venirme a Estados Unidos un par de años a mejorar mi currículo para regresar después. Solo que al año de llegar a California conocí a mi compañera y decidí quedarme”. En la actualidad, reside en San Francisco con ella y sus dos hijos.

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Patricia sigue aquí ha sido premiada con el segundo puesto en los 2018 Int’l Latino Book Awards, en la categoría de mejor libro de temática LGBTQ+. “Los Int’l Latino Book Awards son los premios de literatura latina más grandes de Estados Unidos”, cuenta María en su blog.

Como escritora, usa el castellano y el inglés. En la actualidad, está escribiendo su segunda novela (también en castellano) y su primer libro de relatos (en inglés). Además, en San Francisco trabaja como directora de operaciones de la editorial Aunt Lute Books, una editorial que publica a mujeres trans, cisgénero y queer

https://twitter.com/MariaMinguezAr1/status/1093386610387734529

Entrevista con María Mínguez Arias

María cuenta cómo tuvo desde “siempre” la intención de escribir. “Con diez años ya había decidido que sería escritora. Estudié Periodismo porque me pareció la forma más rápida de seguir aprendiendo y ampliar mi visión del mundo. Al decidir quedarme aquí y con mis sueños periodísticos ya truncados, me saqué el título de traductora en un intento de no apartarme de mi idioma, pensando que si me sumergía de lleno en el idioma inglés acabaría por no volver a escribir en español. Y funcionó. En cuanto tuve el tiempo y la energía necesarios, me senté por fin a escribir la novela. Hasta entonces había escrito relatos y algún ensayo. Para mí, escribir es una forma de ver el mundo y de transcribirlo al papel o a la pantalla del ebook reader, lo veo como una forma más de compartir lo aprendido y de entretener al mismo tiempo”.

Trabajas en la editorial Aunt Lute Books. ¿Cuál es tu trabajo y la misión de la editorial?

Aunt Lute es una editorial de San Francisco sin ánimo de lucro, multicultural, queer y feminista que publica ensayo y ficción de escritoras transgénero y cis que de otra manera no se habrían podido hacer un hueco en la industria editorial tradicional. Han publicado textos de Audre Lorde, Gloria Anzaldúa, Alice Walker, Sara Levi Calderón o Rosa Montero. Trabajo como directora de operaciones, cubro básicamente lo que no es creativo, desde el contacto con la distribuidora y universidades (varios de sus textos forman parte de programas universitarios por todo Estados Unidos), hasta tareas básicas de mantenimiento de una oficina: contabilidad, inventario…

Lo bonito de Aunt Lute es que funcionan de forma muy colaborativa, que creen en aprovechar la pasión y el talento de cada una. De ahí que por ejemplo asista también en tareas de marketing o con la lectura de manuscritos. En cuanto a estos últimos, por ejemplo, aunque la última palabra la tienen la directora creativa y la directora ejecutiva, la lectura y el análisis de un manuscrito es un proceso colaborativo. Y yo encantada, claro, porque nos retroalimentamos mutuamente, y todavía me deja tiempo y energía para seguir escribiendo y estar con mi familia.

Detrás de Patricia sigue aquí

¿Cómo surge la idea de Patricia sigue aquí?

Surge una noche durante la agotadora campaña contra la Proposición 8. Las tensiones y las mentiras se agudizaron durante las semanas antes de las elecciones. Nuestra ciudad se llenó de carteles a favor de esta proposición y contra el matrimonio homosexual, que, por cierto, te recuerdo que era legal. La campaña empezó a recibir contribuciones millonarias de todo Estados Unidos (el país entero parecía seguir esta campaña y todo el mundo tenía algo que decir sobre mi derecho al matrimonio). Ese flujo de dinero lo utilizaron para imprimir todos estos carteles que infestaron las calles de mi ciudad una mañana de finales de octubre.