Patricia sigue aquí, de María Mínguez Arias: una novela lésbica que nos enfrenta a la memoria digital

Patricia ha fallecido, y Lesly, su pareja, intenta gestionar la pérdida en un momento en el que ambas habían decidido ser madres (Lesly estaba tomando ya las vitaminas prenatales). Es 2008: en las calles, la Proposición 8 ha tumbado el matrimonio homosexual en California, y el estallido de la burbuja inmobiliaria comienza a afectar a los más humildes: Lesly lo sabe bien porque trabaja en una fundación que los ayuda con los desahucios. Y por si todo esto fuera poco, Patricia no termina de irse: está codificada en sus correos electrónicos y sus conversaciones de MSN Messenger.

Patricia sigue aquí (editorial Egales), de María Minguez Arias, es mi segundo libro para el Reto de Lectura LGBTQ+ de 2019. Con él cumplo el punto 11, una novela escrita por una mujer lesbiana o bisexual. Cuando oí hablar de Patricia sigue aquí (gracias a la propia María, que también está haciendo el reto en Goodreads), me sorprendieron algunas de sus semejanzas con Revolución en la Red, mi primer libro de relatos. Ambos comparten la preocupación por la memoria digital y el rastro que dejamos en internet. Como dice María, su novela es “una reflexión sobre la digitalización extrema de nuestras vidas, y en concreto, sobre sus efectos en el proceso de duelo”. Como curiosidad, está ambientada en Estados Unidos, como mi primera lectura del reto: Armarios y fulares, de Ruth Ibáñez.

Pero Patricia sigue aquí es mucho más, porque en él hay varias tramas en las que acompañamos a esa Lesly en duelo. Gracias a la novela también conocemos a la comunidad LGBTQ+ californiana que se levantó contra la Proposición 8 y recordamos cómo fue el comienzo de la crisis económica más grande desde 1929. Para quienes busquen personajes e historias diversas, Patricia sigue aquí, presenta, además, una pareja de mujeres lesbianas interraciales.

Tienes más opiniones sobre Patricia sigue aquí en Amazon y Goodreads. Y al igual que hice con Ruth Ibáñez, le he pedido a María que nos cuente más sobre su primera novela con personajes lésbicos.

María Mínguez Arias, autora de Patricia sigue aquí

patricia sigue aquíDe padre español y madre estadounidense, María Mínguez Arias nació en Madrid, creció en Azuqueca de Henares (Guadalajara) y es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de la ciudad. Traductora certificada por el UC Berkeley Extension Program, emigró a Estados Unidos con 25 años: “Tras varios años de trabajos periodísticos esporádicos, y de haber hecho un poco de todo con condiciones bastante precarias (parecen no haber cambiado mucho las cosas), me resultó bastante natural venirme a Estados Unidos un par de años a mejorar mi currículo para regresar después. Solo que al año de llegar a California conocí a mi compañera y decidí quedarme”. En la actualidad, reside en San Francisco con ella y sus dos hijos.

Patricia sigue aquí ha sido premiada con el segundo puesto en los 2018 Int’l Latino Book Awards, en la categoría de mejor libro de temática LGBTQ+. «Los Int’l Latino Book Awards son los premios de literatura latina más grandes de Estados Unidos», cuenta María en su blog.

Como escritora, usa el castellano y el inglés. En la actualidad, está escribiendo la segunda novela (también en castellano) y su primer libro de relatos (en inglés). Además, en San Francisco trabaja como directora de operaciones de la editorial Aunt Lute Books, una editorial que publica a mujeres trans, cisgénero y queer

Entrevista con María Mínguez Arias

María cuenta cómo tuvo desde “siempre” la intención de escribir. “Con diez años ya había decidido que sería escritora. Estudié Periodismo porque me pareció la forma más rápida de seguir aprendiendo y ampliar mi visión del mundo. Al decidir quedarme aquí y con mis sueños periodísticos ya truncados, me saqué el título de traductora en un intento de no apartarme de mi idioma, pensando que si me sumergía de lleno en el idioma inglés acabaría por no volver a escribir en español. Y funcionó. En cuanto tuve el tiempo y la energía necesarios, me senté por fin a escribir la novela. Hasta entonces había escrito relatos y algún ensayo. Para mí, escribir es una forma de ver el mundo y de transcribirlo al papel o a la pantalla del ebook reader, lo veo como una forma más de compartir lo aprendido y de entretener al mismo tiempo.

Trabajas en la editorial Aunt Lute Books. ¿Cuál es tu trabajo y la misión de la editorial?

En realidad acabo de empezar a trabajar con ellas, pero te puedo contar un poco. Aunt Lute es una editorial de San Francisco sin ánimo de lucro, multicultural, queer y feminista que publica ensayo y ficción de escritoras transgénero y cis que de otra manera no se habrían podido hacer un hueco en la industria editorial tradicional. Han publicado textos de Audre Lorde, Gloria Anzaldúa, Alice Walker, Sara Levi Calderón o Rosa Montero. Trabajo como directora de operaciones, cubro básicamente lo que no es creativo, desde el contacto con la distribuidora y universidades (varios de sus textos forman parte de programas universitarios por todo Estados Unidos), hasta tareas básicas de mantenimiento de una oficina: contabilidad, inventario…

Lo bonito de Aunt Lute es que funcionan de forma muy colaborativa, que creen en aprovechar la pasión y el talento de cada una. De ahí que por ejemplo asista también en tareas de marketing o con la lectura de manuscritos. En cuanto a estos últimos, por ejemplo, aunque la última palabra la tienen la directora creativa y la directora ejecutiva, la lectura y el análisis de un manuscrito una vez ha sido adquirido por la editorial es un proceso colaborativo. Y yo encantada, claro, porque nos retroalimentamos mutuamente, y todavía me deja tiempo y energía para seguir escribiendo y estar con mi familia.

Detrás de Patricia sigue aquí

¿Cómo surge la idea de Patricia sigue aquí?

Surge una noche durante la agotadora campaña contra la Proposición 8. Las tensiones y las mentiras se agudizaron durante las semanas antes de las elecciones. Nuestra ciudad se llenó de carteles a favor de esta proposición y contra el matrimonio homosexual, que, por cierto, te recuerdo que era legal. La campaña empezó a recibir contribuciones millonarias de todo Estados Unidos (el país entero parecía seguir esta campaña y todo el mundo tenía algo que decir sobre mi derecho al matrimonio). Ese flujo de dinero lo utilizaron para imprimir todos estos carteles que infestaron las calles de mi ciudad una mañana de finales de octubre.

Por entonces, nuestros hijos tenían cinco y dos años, demasiado pequeños para darse cuenta de que todos esos carteles amarillos atacaban directamente a nuestra familia, y la relación de sus madres. Por eso, y por la impotencia, y porque algo tenía que hacer porque si no me iba a liar a golpes con algo o con alguien, una amiga y yo salimos una noche de incógnito a arrancarlos. Nuestras compañeras se quedaron con los niños, y nosotras arrancamos decenas de carteles en unas pocas horas.

Cuando llegué a casa, escondí los carteles debajo de la cama de mi hija (que hasta hace unos días no sabía nada de esto) y me fui a la cama. Cuando me acosté juré que escribiría sobre ello, sobre qué es lo que lleva a una persona como yo a jugarse multa y cárcel por unos carteles que en principio no son más que palabras escritas sobre un cartón plastificado (sí, eran carteles prácticamente irrompibles en los que se habían gastado una pasta).

Aunque tenía el contexto histórico que quería reflejar en la novela, todavía me faltaba la trama. Un día, mientras escribía en un café, recibí un email de un primo de mi madre al que habíamos enterrado hacía unos meses. El corazón me dio un vuelco. Ese fue el chispazo que me dio la trama de Patricia sigue aquí. La digitalización de nuestra vida diaria era un tema que como madre de dos niños pequeños empezaba a preocuparme bastante. Cuando recibí el email de una persona fallecida meses antes, fue cuando supe que mi novela sería una reflexión sobre la digitalización extrema de nuestras vidas, y en concreto, sobre sus efectos en el proceso de duelo.

¿Tuviste alguna referencia (libros, películas, historias reales…) mientras lo escribías?

No usé ninguna referencia de libros o películas. Como te decía, la historia está basada en un contexto histórico real en medio del cual coloqué a unos personajes inventados, y el fallecimiento de una de ellas. Lo que intenté con esta novela es reflejar una época histórica determinante en la historia de Estados Unidos, y sobre todo en la de California y del colectivo LGBTQ. Para ello, además de la experiencia de haber sido testigo de esos acontecimientos personalmente, repasé documentación existente sobre ese periodo, del que tampoco había mucha porque empecé a escribir la novela en el 2012, y la novela se centra en torno a las elecciones del 2008, las que ganó Obama por primera vez.

Estudié documentación sobre la trayectoria jurídica y legislativa de la lucha por el matrimonio homosexual (que no se legalizaría hasta el 2013), y sobre el reventón de la burbuja inmobiliaria y las cifras del comienzo de la recesión. En resumen, el esqueleto histórico de la novela es real y documentado, los personajes y sus circunstancias personales son inventados.

Los temas de Patricia sigue aquí

patricia sigue aquíEn el libro tiene mucha importancia el rastro digital que dejamos, un tema que preocupa en la actualidad. ¿Qué opinas de esa memoria digital?

Como te decía antes, la digitalización de nuestra vida diaria es un tema de constante preocupación para mí como madre de dos hijos. Creo que vivimos en una era digital que nos ha facilitado mucho las cosas a casi todos. Aun así, me preocupa la digitalización extrema de nuestro día a día, todo como respuesta a nuestra necesidad cada vez más voraz de gratificación y resultados inmediatos. Una digitalización que nos conecta más que nunca, pero de la que dependemos tanto que nuestra presencia en los otros ámbitos de nuestra vida empieza a empequeñecerse. Para mí es cuestión de equilibrio, pero es un equilibrio complicadísimo de mantener.

La memoria digital es una faceta más de esta comodidad y dependencia que hemos creado. Es increíblemente útil, pero también es voraz y se nos está comiendo bocado a bocado nuestro derecho a la privacidad, por no mencionar el juego de espejos en el que hemos convertido nuestra identidad digital, y el tiempo y la energía que requiere mantener nuestras múltiples identidades online. Nuestra generación sabe todavía distinguir la diferencia entre la identidad real y la identidad online, pero me pregunto el efecto que tendrá en las generaciones venideras.

En el libro también tiene mucha importancia la situación política, con la aprobación de la Proposición 8, y el estallido de la burbuja inmobiliaria. ¿Por qué decidiste ambientar el libro en esta época? Hay que destacar asimismo la presencia de lo latino en la novela: Patricia, su familia, la familia Lopez…

La Proposición 8 sacó a la luz sentimientos y creencias que en California creíamos tener bastante superados. Un poco como Ciudadanos y Vox está haciendo ahora mismo en España con mujeres, inmigrantes y la comunidad LGBTQ. Partidos políticos y organizaciones religiosas de todo Estados Unidos utilizaron la lucha contra el matrimonio homosexual en California como excusa para defender sus creencias políticas y religiosas a costa de las libertades de la comunidad LGBTQ. Y ganaron. La Proposición 8 fue aprobada y el matrimonio homosexual abolido (su legalidad apenas duró unos meses). Fue una campaña sucia y llena de calumnias, y nos dejó a todos, como comunidad, muy magullados, y a mí en concreto, con la idea clara de que mi novela iba a girar en torno a ese momento tan canibalístico y definitivo.

El que coincidiera con la recesión económica fue un aliciente más, ya que la zona donde yo vivo se vio muy impactada y conozco mucha gente que perdió sus casas. Era un tema del que también me apetecía mucho hablar.

patricia sigue aquí
Manifestación contra la proposición 8 el 30 de mayo de 2009 en California. Las camisetas dicen: «Si tu matrimonio necesita protección, necesitas un terapeuta, no una enmienda» y «unidas por amor, divididas por ley». (Imagen: Wikipedia)

En cuanto a la presencia latina, no podía ser de otra manera. Para mí era importante que esta pareja fuera interracial, y lo más natural era que una de ellas fuera nativa mexicanoamericana. Aquí hay mucha población latina, tengo muchos amigos mexicanos; además, mi madre nació en California pero desciende de españoles y chicanos del estado de Nuevo México. Me apetecía celebrarlos a todos, y esta es mi pequeña aportación.

Más allá de Patricia sigue aquí

¿Cómo ves la literatura LGBTQ+ en español en la actualidad, y más en concreto la escrita por mujeres o con personajes lésbicos?

La veo como nos veo a nosotros como comunidad, con un pie dentro del armario y el otro fuera. Creo que vivimos un momento de transición, de reafirmación, pero también de acoso. Ese acoso se multiplica si eres lesbiana o transgénero, por ejemplo. Y eso se ve reflejado en nuestro trabajo en el que creo que a estas alturas se puede encontrar de todo: desde el grito reivindicativo, hasta la novela de entretenimiento, de celebración de nuestra identidad, o la que ignora lo que nos diferencia de los demás en un intento de amalgamarnos o asimilarnos, otros dirían que normalizar. Creo que tenemos ambiciones y cualidades muy diversas, y eso no hace sino enriquecer nuestro trabajo. La pena es que las editoriales tradicionales que publican en español todavía no se hayan dado cuenta.

¿Qué libros recomiendas a quienes haya gustado Patricia sigue aquí?

Me viene a la cabeza Falsa identidad, de Sarah Waters. Es una historia de amor lésbico, pero también con un contexto histórico muy específico y magníficamente reflejado (Sarah Waters es una escritora galesa experta en la sociedad de la época victoriana en el Reino Unido). Además de muy bien escrita, Falsa identidad tiene una trama inolvidable. A mí me encantó, y dejó huella.

¿Estás con más proyectos literarios?

¡Sí! Aunque todo va bastante más despacio de lo que esperaba. No imaginé que publicar una novela ocuparía tanto espacio y tiempo. Los últimos once meses han sido maravillosos, he conocido a gente interesantísima, también he aprendido muchísimo, como por ejemplo que la novela no la acabas el día que escribes “fin”, ni el día que te la publican, sino que continúa necesitando tanto cariño y dedicación como necesitó en forma de manuscrito. Precisamente por eso, mis proyectos literarios se quedaron un poco de lado el año pasado.

Pero empiezo a centrarme otra vez. Acabo de empezar mi segunda novela, también me estoy adentrando en el ensayo, en español, y en el relato, en inglés. No necesariamente en ese orden. Me gusta la idea de tener dos proyectos en paralelo, uno de largo recorrido y otro de corto. Así no decaigo ni me duermo al teclado.

¿Quieres decir algo más?

Me gustaría darte las gracias a ti y al resto de las personas que se han interesado por Patricia sigue aquí: lector@s, bibliotecari@s, librer@s, compañer@s de profesión, porque han sido todas estas personas las que me han animado a seguir escribiendo en español en Estados Unidos, algo que a primera vista, resulta bastante contraproducente.

Si quieres leer más novelas lésbicas como Patricia sigue aquí, de otras autoras lesbianas o con otros personajes LGBTQ+, únete al Reto de lectura LGBTQ+ o suscríbete a mi blog

La imagen principal es de hamonazaryan1 | Pixabay.

¿Te gustaría compartir este artículo?
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Print this page
Print
Buffer this page
Buffer
Share on LinkedIn
Linkedin
Share on Tumblr
Tumblr

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responsable: José Manuel Blanco

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.