Lo bueno y lo malo de escribir humor

por | Ene 7, 2020 | Escribir comedia | 0 Comentarios

Escribir humor. Decirlo es fácil; hacerlo, más complicado. Sea fantasía absurda, comedia romántica, sátira o cualquier otro subgénero que se te ocurra, conlleva su dificultad: si los chistes se entienden o no, si se pueden confundir con ofensas a algún grupo minoritario… Sin embargo, al mismo tiempo, es una experiencia muy gratificante.

A continuación te doy varias razones para que veas lo bueno y lo malo de escribir ficción de este género literario, basado en mi experiencia.

Lo bueno de escribir humor

Divertirse mientras escribes comedia romántica (o cualquier otro subgénero)

Quizá la principal satisfacción de escribir libros de humor es lo bien que te lo pasas mientras creas las tramas, personajes o diálogos. De hecho, para la escritora Cristina M. Acevedo es su principal consejo si alguien se dedica a ello.

Seguro que los escritores de fantasía (absurda o no), policíaca e histórica también disfrutan de esas horas en su mundo de ficción. Pero escribir comedia tiene ese añadido que no tienen otros géneros.

Eso sí, disfrutar mientras escribes significa tener también dolores de cabeza, aunque no provocados por el humor. Si además de leer escribes, seguro que alguna vez te habrás angustiado por una trama que no avanza, un personaje que parece poco definido o la necesidad de la palabra justa. De eso tampoco nos escapamos los que usamos la regla del tres en comedia.

Lees más libros de humor (cuentos de humor incluidos) para inspirarte o formarte

Si escribes libros de humor, tienes que leer de tu género. En un episodio del pódcast El escritor emprendedor, las escritoras Ana González Duque y Anna Casanovas contaban cómo habían presenciado o leído a escritores de ciencia ficción y romántica que aseguraban en público no leer del género que escribían. Ambas concluyeron que hay que hacerlo para evitar los clichés en las propias novelas. Pero yo, citando a los policías Hernández y Fernández de los cómics de Tintín (otros que escribirían libros de humor, aunque me temo que de forma involuntaria), “aún diría más”.

Leer libros de humor (novelas o cuentos de humor, que para el caso es lo mismo) con rayos X te ayuda a descubrir estructuras ocultas, cómo se construyen los diálogos para hacerte reír o cómo una descripción hace cómico a un personaje. La metáfora de los rayos X no es baladí: el profesor estadounidense de narrativa Roy Peter Clark es el autor de Leer con rayos X, un libro que desmenuza las razones por las que 25 textos de ficción y no ficción se han convertido en clásicos.

Así, los autores de libros de humor no tienen excusa para leer más libros de su género. Primero, porque se van a echar unas buenas risas. Y segundo, porque de una lectura atenta obtendrán ideas para avanzar en su trama o para no repetir en sus textos: sí, también puedes leer esos clichés de los que hablaban González Duque y Casanovas que no quieres repetir, o chistes que te parecerán antediluvianos.

Mi experiencia leyendo y escribiendo libros de humor al mismo tiempo

Yo mismo lo he experimentado en mis carnes. Mientras escribía el borrador de mi primera novela, una comedia romántica, estaba leyendo No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, de Laura Norton. Habrá a quien le guste menos, a quien le guste más… Yo la disfruté. Pero más allá de eso, en un momento en el que me sentía atascado escribiendo, volví a un pasaje concreto para ver cómo Norton había confrontado a los dos protagonistas. Y cuando escribía el final, revisité un fragmento de Vivir en las nubes anuncia tormenta, de Carolina Levi, porque pensé que me podía ayudar.

Y en ambos casos fue así.

Además de leer, también hay que ver comedias, monólogos, sitcoms… De nuevo, con rayos X. ¡Incluso documentales! Como dice R.R. López, que de escribir libros de humor sabe un rato, “hay muchos documentales y entrevistas en los que los humoristas cuentan su forma de hacer humor, sus motivaciones, y demás”. Por otra parte, “hay diferencia entre plasmar una situación cómica de forma visual y hacerlo por escrito, que es muchísimo más complicado”.

La gente quiere disfrutar leyendo

No tengo estudios sesudos ni argumentos de autoridad que apoyen esto, ni sé si hay más lectores de libros de humor que de thrillers. Pero sí sé que hay gente con ganas de evadirse, disfrutar, echarse unas risas… Y será un público agradecido si conectas con él.

Por eso, escribir humor te asegura lectores de esos que ven la literatura como entretenimiento, sin entrar en discusiones sobre la alta y la baja cultura, el canon literario o libros que tienes que leer antes de morir. Eso no quiere decir que haya que escribir de forma poco exigente; hay que implicarse tanto como con cualquier otro género para que sigan queriendo tus novedades.

Lo malo de escribir humor

Puede haber días en los que no te apetezca reír

Problemas personales, estrés, otras enfermedades… No tienes el cuerpo para escribir detectives como el de Eduardo Mendoza o descripciones de mundos extravagantes como los de Douglas Adams.

Que te confundan con un payaso por escribir humor

Escribir humor no significa que estés de guasa las 24 horas del día. O que, en tu vida, el pitorreo ocupe un lugar central. Tienes obligaciones laborales, familiares… que no son argumento de comedia romántica precisamente, y estás rodeado de personas que no darían para criatura mitológica secundaria de fantasía absurda.

A veces, el humor es simplemente el vehículo para tratar temas serios, como sucedió en mi antología de relatos. Uno de los cuentos de Revolución en la Red está protagonizado por un presidente del Gobierno que se tiene que enfrentar a la entrevista televisiva más rara de su vida. Otro, por un funeral muy extravagante. Y en medio de situaciones alocadas, se habla de temas serios: la memoria digital, la imagen que proyectamos en internet…

Que creas que puedes contentar a todo el mundo

Es imposible que mis chistes o situaciones (o los de otros) gusten a todos. Incluso que el cien por cien de las personas los entiendan. Ahí están las polémicas periódicas por tuits o chistes de humor negro. Yo no sé dónde están los límites del humor. Y esto me lleva a…

¿Escribir humor u ofensa?

Lo que a ti te parece divertido puede que a un colectivo concreto no. De ahí la importancia de los sensitivity readers, también en la comedia. Eso no significa censura, sino comprobar si la representación de mujeres, personas racializadas o colectivo LGTBQ+, por citar unos ejemplos, resulta tópica o denigrante.

Para ello, lo mejor es dar a leer el texto a varios lectores cero y que te den su opinión sincera sobre él. Si alguno de ellos tiene conocimientos de lecturas sensibles, mejor que mejor.

Y aquí está todo lo bueno y todo lo malo de escribir humor. ¿Echas algún argumento en falta? Me encantaría leerte en los comentarios. Seguro que con tu aportación engrosamos la lista.

La imagen principal es de Ryan McGuire | Pixabay.

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