En Argentina y Uruguay hay pasión por las figuritas del álbum oficial de la Copa de Fútbol

Los cromos (o figuritas) en Uruguay

El 14 de junio comienza el Mundial de Fútbol 2018. Estos días me he acordado de que el Mundial de 2014 lo viví en Uruguay, donde el furor por los cromos (‘figuritas‘ los llaman allí, en Argentina y otros países hispanoamericanos) del álbum oficial es grande. En su día escribí una entrada sobre las figuritas en Uruguay que ahora recupero.

Paseando por la Avenida 18 de Julio, una de las principales calles de la capital uruguaya, te encontrarás con el ‘canje de figuritas’: agarradas con pinzas o gomas elásticas en pequeños tacos, y anotados su número en un papel, se colocan sobre una tabla, a la espera de que, cual zapato de Cenicienta, calcen en el álbum de alguien. Esa tabla puede estar al abrigo de los periódicos de un quiosco o erguida sobre un improvisado pedestal, como la que llevo viendo varios días a escasos metros del palacio Salvo.

La imagen principal es de Ariel Cabrejos.

Whisky

“Es muy uruguaya”, me definieron una vez a una película que es una comedia pero que termina con un poso de tristeza y melancolía que se suele vincular al país. ¿O es un drama con tintes de comedia? Se trata de Whisky (2004), una de las películas uruguayas más conocidas en el extranjero, Goya a la mejor cinta hispanoamericana.

La película arranca con la anodina vida del soltero y triste Jacobo (Andrés Pazos), dueño de una fábrica de calcetines en Montevideo, que recibe una noticia inesperada: su hermano Herman (Jorge Bolani) viene desde Porto Alegre (Brasil) para visitarlo. Este también regenta una fábrica de calcetines y, casado y con una hija parece tener una vida mejor que su hermano. Jacobo le pedirá a su empleada Marta (Mirella Pascual) que finja ser su esposa para así aparentar que su vida es tan perfecta como la del “brasileño”.

Filmada con sobriedad, la película fue dirigida por Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, quienes ya habían sorprendido con 25 Watts (2001), otra de las películas más conocidas del cine uruguayo. Whisky estuvo en la sección Una Cierta Mirada del Festival de Cannes, donde ganó el Premio FIPRESCI, y muchos la consideran una de las mejores películas latinoamericanas de la primera década del siglo XXI. Merece la pena verla y dejarse llevar por unos personajes tiernos que hacen bascular al espectador entre la sonrisa y la pena.

Puesto de intercambio de figuritas en Montevideo

Figuritas

Uruguay vibra con el fútbol. Le apasiona. En época de Mundial, con el recuerdo del Maracanazo (atención al interactivo que creó The New York Times sobre el tema) y con un Luis Suárez que tiene en vilo al paisito), no iba a ser menos. Muestra de esa pasión son las figuritas, como llaman acá a los cromos.

Año de Mundial significa álbum de figuritas de Panini. En estos días, muchos lo habrán completado ya y otros estarán en busca y captura de las últimas imágenes. Para estos últimos, Montevideo les pone las cosas fáciles.

Puesto de intercambio de figuritas en Montevideo

Paseando por la Avenida 18 de Julio, una de las principales calles de la capital uruguaya, te encontrarás con el ‘canje de figuritas’: agarradas con pinzas o gomas elásticas en pequeños tacos, y anotados su número en un papel, se colocan sobre una tabla, a la espera de que, cual zapato de Cenicienta, calcen en el álbum de alguien. Esa tabla puede estar al abrigo de los periódicos de un quiosco o erguida sobre un improvisado pedestal, como la que llevo viendo varios días a escasos metros del palacio Salvo.

Me cuentan que este tipo de canjes son tradicionales aquí en Uruguay y, por lo que veo en YouTube, también en otros países se vive con pasión, como Bolivia. Cuando faltan pocas figuritas para completar el álbum, es lo más práctico, desde luego. Hasta Panini lo sabe: en un centro comercial vi un puesto oficial donde se vendían sueltas.

Para saber más:

Imagen: Proyecto Nomade V